"El ecocidio cometido en el Parque Curpa sirve una vez más para comprobar la decadencia que ha venido sufriendo el Patrimonio Cultural en el Estado Portuguesa. En los últimos años, dos de los sitios históricos que más nos identifican ante el país, no han servido sino como pretextos para el negocio y la pillería, tal como ocurrió con la venta de los terrenos de El Túmulo y la extravagante excavación ordenada por un gobernador en la Laguna de los Muertos".
Quien así se expresó fue el Cronista de la Ciudad de Araure y Vice-Presidente de la Asociación Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela (ANCOV) Wilfredo Bolívar, en torno a la tala indiscriminada de árboles ocurrida en Curpa entre el 10 y 15 de noviembre de este año 97 y denunciada por él mismo a través de este medio de comunicación. "Sería lamentable, declaró el cronista, que con este nuevo atentado nada ocurra".
"Alguien debe responder las interrogantes que rodean este caso. ¿Es permisible que el MARNR haya autorizado la tala en un sitio de esta importancia histórica?. ¿Cómo es que después de haberse cortados los árboles, el hecho se convirtió entonces en "delito" para los Comandos Rurales?. ¿Por qué posterior al ecocidio sí se procedió a secuestrar la madera, en ves de evitar que la misma se cortase?. ¿Por qué ahora, también es delito para el Ministerio del Ambiente y no cuando éste despacho otorgó los permisos?. ¿Quién se iba a beneficiar con esta madera?". Son preguntas que alguien tiene que responder, afirmó el cronista. "Y es verdaderamente lamentable, dijo, la ausencia de autoridad alguna en Portuguesa a quien se le puedan denunciar estos ilícitos: La tala está vinculada a una obra del estado; el Ministerio del Ambiente y la Dirección de Ornato de Acarigua la autorizaron; y una dependencia de la Guardia Nacional (encargada de velar por el ambiente) permitió el ecocidio. ¿A quién reclamar?".
Refirió Wilfredo Bolívar que debería ser el Ministerio Público quien tomara cartas en este asunto, adicionando por otro lado que sería bien lamentable que este escándalo solo sirviese exclusivamente para ser explotado como tema político y nada más. De nada valdrán las cacareadas "interpelaciones" como tampoco han servido antes, expresó, mientras no existan políticas regionales para la conservación del patrimonio y el ambiente. "La cuenca Portuguesa se tala y se quema diariamente y no ocurre nada. ¡Y un día de éstos nos quedaremos irremediablemente sin agua!. Deben saber nuestros parlamentarios que en los cerros no son veinticinco los árboles que se talan o se queman diariamente, sino muchos más".
"Curpa, finalizó diciendo el cronista, no es sino una estación más del viacrusis portugueseño que se suma a la procesión de fracaso que va por dentro de la Portuguesa que en decadencia se viene pudriendo en las manos de muchos de nuestros especialísimos servidores públicos. Esto nos recuerda unas palabras pronunciadas en Araure hace algunos años por el académico bolivariano don Luis Villalba Villalba, el llamado único edecán vivo del El Libertador, quien dijo: Nosotros no queremos la Patria de Bolívar, sino los bolívares de la Patria. Y este fue quizás el aroma que transpiraban los árboles de Curpa".